Las razones de la investigación Fernando Castaños

Investigación de partículas

La voluntad de entender es un rasgo constitutivo del ser humano, una característica ineludible de su ser. De aquí, de este impulso, se deriva en primer lugar la curiosidad científica. Procurar satisfacerla, dedicarse a la investigación, es, por lo tanto, un derecho fundamental. Continuar leyendo…

El Presidente y las universidades Cristina Puga

El origen académico del presidente

Para muchos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, la elección de Andrés Manuel López Obrador como Presidente constituyó  un sueño realizado. No solamente por la satisfacción de ver que, por primera vez, uno de nuestros egresados accedía a la conducción del país, sino porque con ello, la profesionalización de las Ciencias Sociales, iniciada en 1951 con la fundación de la Facultad, lograba un triunfo simbólico muy importante: hasta ese momento, con contadas y distinguidas excepciones, la distribución de puestos de dirección política -lo mismo por el voto, que por decisión de los partidos o por invitación del Presidente, el gobernador o el titular de alguna Secretaría – había recaído fundamentalmente en abogados e ingenieros.

¿La diferencia de formación hace alguna diferencia? Posiblemente sí. La que manifiesta López Obrador, por ejemplo, en la percepción social de los conflictos, en la empatía con los sectores sociales más populares, en la capacidad de articular un nuevo discurso que rompe simultáneamente con la retórica priista de la Revolución Mexicana y con la de la eficiencia capitalista. Más Continuar leyendo…

El debido proceso del proceso indebido Fernando Castaños

Magna Carta: origen del debido proceso

Con la frase debido proceso se hace referencia a un principio que tiene su origen en la Magna Carta Libertatum firmada por el rey Juan de Inglaterra, en 1215, para apaciguar a núcleos significativos de inconformes con su mandato. En este documento, el monarca promete y compromete a toda su descendencia a velar porque nadie sea encarcelado sin haber sido juzgado propiamente. De esta manera que subraya el valor ético y la importancia política de la libertad, se inicia la prolongada construcción de la democracia británica.

La Magna Carta también establece, como fundamento de la relación entre la monarquía y los súbditos, que en el reino habrá de procurarse la justicia expedita. Este principio, el de garantizar los derechos de las víctimas, es tan importante en las democracias contemporáneas de calidad, como el primero, el de garantizar los derechos de los acusados.

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